De alguna manera supe, antes que los relojes biológicos, que llegarías a mi vida sin pedirme permiso. Con cierto recelo abrí mi vientre a tu vida, con miles de dudas en mi cabeza y al lado de un compañero, dueño de esa semilla, que al poco tiempo se convirtió en eterna ausencia.
Finalmente lo acepté. Acepté tu vida en mi vida porque al fin y al cabo los hijos nacen o no nacen por decisión femenina. Yo decidí, con la ayuda de Dios, que tu siguieras viviendo dentro de mi. Decidí cuidarte y asumirte, pese a todas esas dudas que entonces me asaltaron y que ahora con mucho dolor, se convierten en una terrible realidad...
No es que reniegue de ti, ni de mi decisión de ser madre. ES que uno nunca entiende el desamor ni mucho menos el odio.
Hoy, cuando ya cuentas con 19 años, es cruel reconocer tu odio hacia mi, es triste, mucho más triste, comprender que todas las pruebas pasadas, las que vivimos juntas y las que no, hoy no valen de nada...
Tu odio me ha enfermado, es verdad, tus palabras crueles hacia mi me han lacerado y han provocado en mi heridas que tal vez nunca cierren.
Acaso no supe protegerte de ti misma. Acaso me equivoqué en los valores que traté de inculcarte. Los padres no sabemos nada. Nadie sabe nada de hijos. Es difícil saber por qué lloran cuando están pequeños, es difícil encontrar la solución cuando al fin sabes por qué lloraban. Es difícil después descubrir si la solución que encontraste detuvo tu llando porque fue certera o porque no la entendiste...Y aún es más difícil descubrir que aquella solución que creiste encontrar no era la que tu esperabas...En fin, todo es difícil cuando se trata de los hijos...
En este momento es imposible para mi escribir esto y no sentir deseos de llorar, de morirme también, ¿porqué no?. Exckuida de tu vida completamente s{olo quedan en esta casa trastos tuyos, ropa que alguna vez escogimos juntas, fotos viejas de viajes y encuentros que te has empeñado en voltear, para borrar todo vestigio que te recuerde de dónde vienes...¡Cómo duele el odio de los hijos!
A mi hija Luisana
José Antonio en el Everest
Una tormenta lo sorprendió cuando ya había alcanzado la cima del Nanga Parbat, el pasado 12 de julio...La burocracia pakistaní también jugó a favor del fatal desenlace. Había comenzado a bajar por sus propios medios para facilitar el rescate, pero sus fuerzas se debilitaron...
Montañista venezolano fallece en Paquistán
Ahora será fuente de inspiración para los amantes del alpinismo, aquí en Venezuela
Con inmenso dolor debemos informar que el veterano montañista venezolano, José Antonio Delgado, de 41 años, fue hallado sin vida a las 3:30am –hora de Venezuela- aproximadamente a 7100 metros de altitud, en la montaña del Nanga Parbat, Pakistán, a 400 metros de una carpa de la cual se creía inicialmente era de él. Su cuerpo estaba a la intemperie por los rescatistas de altura de la agencia Adventour Tours Pakistán. Los rescatistas le rindieron honores y le enterraron en el sitio, pues era muy riesgoso tratar de bajarlo.
Esta montaña, de 8.126 metros, está situada en la punta oeste del monte Himalaya.
Delgado era considerado uno de los alpinistas latinoamericanos más destacados de todos los tiempos. En 2001 escaló el Monte Everest.
Con esta expedición, José Antonio Delgado anexó su 5ta montaña de 8000 metros, contando entre ellas Cho Oyu (8201m), Shishapangma Central (8008m), Gasherbrum II (8035m) y el Everest (8850m) siendo el único venezolano con este récord.
Nuestro embajador en Pakistán, Arturo Gallegos, dijo hermosas palabras para el montañista: "El Nanga Parbat ha querido sembrar al Indio en sus laderas pero nos ha dado a cambio un bello legado: el de la nobleza de un hombre cuya lucha y tenacidad ha quedado clavada por siempre en el corazón de los venezolanos".
Paz para tí, José Antonio, y consuelo para tu esposa e hijos...
¿Hasta cuándo el genocidio judío-norteamericano?
MARCHEMOS TODOS ESTE MIÉRCOLES CONTRA EL GENOCIDIO JUDÍO NORTEAMERICANO.
Autor: Peli
Viva Zidane!!! Viva el otro fútbol...
Mis queridos amigos y amigas, les copio aquí un excelente artículo de Eduardo Galeano sobre Zidane y su "inexplicable" reacción durante el evento más visto este año: el Mundial de Fútbol 2006. A mi me conmovió esa reacción del astro, traté de ponerme en sus zapatos y en sus sentimientos, y me cuesta entender la posición de algunos que no la justifican. Al final somos seres humanos, pensamos, sentimos, nos arrechamos, lloramos. El fútbol mueve pasiones, pero no perdona un momento de locura. Me pregunto: pasión y locura juntas, ¿qué puede salir de eso?..En fin. Suscribo totalmente a Galeano. Disfrútenlo que no tiene desperdicio. Un abrazote,
L.
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« Viejo es el viento, y sigue soplando...»
El Mundial de Zidane
Eduardo Galeano*
Altercom*
16 de julio de 2006
En el escenario de la cordura, un ataque de locura.
En un templo consagrado a la adoración del fútbol y al respeto de sus reglas, donde la Coca-Cola regala felicidad, Master Card otorga prosperidad y Hyundai brinda velocidad, se disputan los últimos minutos del último partido del campeonato mundial.
Éste es, también, el último partido del mejor jugador, el más admirado, el más querido, que está diciendo adiós al fútbol. Los ojos del mundo están puestos en él. Y súbitamente este rey de la fiesta se convierte en un toro furioso y embiste a un rival y lo voltea, de un cabezazo en el pecho, y se va.
Se va echado por el árbitro y despedido por la rechifla del público, que iba a ser una ovación. Y no sale por la puerta grande, sino por el triste túnel que conduce a los vestuarios.
En el camino, pasa junto a la copa de oro reservada al equipo campeón. Él ni la mira.
* * *
Cuando este Mundial empezó, los expertos dijeron que Zinedine Zidane estaba viejo.
Mariano Pernía, el argentino que juega en la selección española, comentó:
Viejo es el viento, y sigue soplando.
Y Francia derrotó a España y Zidane fue, en ese partido y en los partidos siguientes, el más joven de todos.
Después, al fin del campeonato, cuando ocurrió lo que ocurrió, fue fácil atacar al malo de la película. Pero era, y sigue siendo, difícil comprenderlo. ¿Será verdad? ¿No será una pesadilla, un sueño equivocado? ¿Cómo pudo abandonar a los suyos cuando más lo necesitaban? Horacio Elizondo, el árbitro, le sacó la roja con toda razón, pero ¿por qué Zidane hizo lo que hizo?
Según parece, el zaguero italiano Marco Materazzi le ofreció algunos de esos insultos racistas que los energúmenos suelen chillar desde las tribunas de los estadios. Zidane, musulmán, hijo de argelinos, había aprendido a defenderse, allá en la infancia, cuando recibía ataques así en los suburbios pobres de Marsella. Conoce bien esos insultos, pero le duelen como la primera vez; y sus enemigos saben que la provocación funciona. Más de una vez le han hecho perder los estribos de esta sucia manera, y Materazzi no es, que digamos, famoso por su limpieza.
Este Mundial estuvo signado por las consignas que las selecciones enarbolaron, al comienzo de los partidos, contra la peste universal del racismo, y Zidane fue uno de los jugadores que lo hizo posible.
El tema arde. En vísperas del torneo, el dirigente político Jean-Marie Le Pen proclamó que Francia no se reconocía en sus jugadores, porque eran casi todos negros y porque su capitán, el árabe éste, no cantaba el himno. Algún tiempo antes, el entrenador de la selección española, Luis Aragonés, había llamado «negro de mierda» al jugador francés Thierry Henry, y el presidente perpetuo del fútbol sudamericano, Nicolás Leoz, presentó su autobiografía diciendo que él había nacido «en un pueblo donde vivían quinientas personas y tres mil indios».
* * *
Pero, ¿se puede reducir a un insulto, o a varios insultos, esta tragedia del ganador que elige ser perdedor, el astro que renuncia a la gloria cuando la está rozando con la mano?
Quizás, quién sabe, esa loca embestida fue, aunque Zidane no lo quisiera ni lo supiera, un rugido de impotencia.
Quizás fue un rugido de impotencia contra los insultos, los codazos, las escupidas, las pataditas arteras, las simulaciones de los expertos en revolcones, maestros del ay de mí, y contra las artes de teatro de los farsantes que te matan y ponen cara de yo no fui.
O quizás fue un rugido de impotencia contra el éxito arrollador del fútbol feo, contra la mezquindad, la cobardía y la avaricia del fútbol que la globalización, enemiga de la diversidad, nos está imponiendo. Al fin y al cabo, a medida que el campeonato avanzaba, se iba haciendo cada vez más claro que Zidane no era de este circo.
Y sus artes de magia, su señorío, su melancólica elegancia, merecían el fracaso, así como el mundo de nuestro tiempo, que fabrica en serie los modelos del éxito, merecía este mediocre campeonato mundial.
* * *
Y de alguna manera también se puede decir que Italia merecía la copa, porque todas las selecciones, quien más, quien menos, jugaron a la italiana y con el mismo esquema de juego, línea de cuatro atrás, defensa cerrada y goles robados por contraataque.
Se impuso Italia, como tenía que ser. Al fin y al cabo, el cerrojo, el catenaccio, le ha dado muchos bostezos, pero también le ha dado cuatro trofeos mundiales. Y a lo largo de esta cuarta victoria sólo recibió dos goles, uno en contra y otro de penal, y en la retaguardia, no en la vanguardia, tuvo sus mejores jugadores: Buffon, arquero, y Cannavaro, zaguero.
Ocho jugadores de la Juventus llegaron a la final en Berlín: cinco jugando por Italia y tres por Francia. Y se dio la casualidad de que la Juventus era la escuadra más comprometida en los chanchullos que se destaparon poco antes del Mundial. De las «manos limpias» a los «pies limpios»: la justicia italiana parecía decidida a mandar al exilio, a la serie B y a la serie C, a los clubes más poderosos, incluyendo a la Lazio, a la Florentina y al Milan del virtuoso Silvio Berlusconi, que practicó el fraude y la impunidad en el fútbol, en los negocios y en el gobierno.
Los jueces comprobaron toda una colección de trapisondas, compra de árbitros, compra de periodistas, falsificación de contratos, adulteración de balances, reparto de posiciones en la liga italiana, manipulación de los programas de la tele…
Un ministro del gobierno anunció la amnistía si Italia ganaba el Mundial. Italia ganó. ¿Quedará todo en la nada, una vez más y como siempre? A Zidane el juez lo echó por mucho menos.
* * *
Alguien, no sé quién, supo resumir así esta copa 2006:
Los jugadores tienen una conducta ejemplar. No beben, no fuman, no juegan.
Los que de vez en cuando embocaban al arco, no jugaban lindo, y los que jugaban lindo nunca embocaban al arco. Toda África quedó afuera, desde temprano, y al rato nomás también marchó al exilio toda América Latina.
El campeonato mundial se convirtió en una eurocopa.
Los resultados recompensaban esto que ahora llaman sentido práctico: altos muros defensivos y adelante algún goleador, un Llanero Solitario, implorando un favorcito de Dios. Como suele ocurrir en el fútbol y en la vida, pierde el que mejor juega y gana el que juega a no perder.
Los penales ayudaron a la injusticia. Hasta 1968, los partidos difíciles se definían al vuelo de una moneda. De alguna manera, así sigue siendo. Concluido el alargue, los penales se parecen demasiado al capricho del azar. Argentina fue más que Alemania y Francia más que Italia, pero unos pocos segundos pudieron más que dos horas de juego y Argentina tuvo que volverse a casa y Francia perdió la copa.
* * *
Poca fantasía se vio. Los artistas dejaron lugar a los levantadores de pesas y a los corredores olímpicos, que al pasar pateaban una pelota o un rival.
Tan aburrido resultó el Mundial que los dueños del negocio no han tenido más remedio que ponerse a imaginar proyectos para inyectar entusiasmo al decaído espectáculo. Una de las ideas nacidas en el seno de la fifa propone castigar el empate con cero punto. Otra sugiere agrandar los arcos para aumentar los goles. Y otra, si no te gusta la sopa, dos platos, proyectan una copa cada dos años.
Pero el fútbol profesional, espejo del mundo, juega por ganar, no por disfrutar, y el cálculo de costos se burla de estas inútiles piruetas imaginarias de los burócratas que comandan el fútbol mundial.
Menos mal que el fútbol profesional no es todo el fútbol. Basta con asomarse a las calles, a las playas, a los campitos, para comprobar que todavía la pelota puede rodar con alegría.
En el fútbol profesional, el que sale en la tele, poca alegría se ve. Parecemos condenados a la nostalgia del viejo tiempo de los cinco forwards, y a la triste comprobación de que ahora nos queda uno sólo, y al paso que vamos ni uno quedará: todos atrás, nadie adelante.
Como ha comprobado el zoólogo Roberto Fontanarrosa, el delantero y el oso panda son especies en extinción.
Eduardo Galeano
Periodista y escritor uruguayo, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, La canción de nosotros, Días y noches de amor y de guerra, Las palabras andantes, El libro de los abrazos, entre otros.
Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Todo por un pasaporte (parte dos y última)
Y llegó el día, el gran día. El día de mi cita para obtener el pasaporte. El 12 de julio desde las 10:01 am hasta las 12 m...
Bueno, por esas cosas de la vida (ley de Murphy) pues no llegué a la Onidex a las 10:01 de la mañana. No pude, pues la vida del caraqueño (y de toda la humanidad, digo yo) es así. Nos enfermamos, salimos tarde de casa, se nos olvida, hay tráfico, qué se yo!!!...Metí en una carpeta los papeles que me pedían según los requisitos que publican en la página web para el trámite: dos fotos de frente, la planilla de solicitud (de la cual imprimí dos en un cyber) y la cédula de identidad. Antes de eso, en una reunión de mi nuevo trabajo, unas amigas me habían dicho que llevara más fotocopias por si acaso...Ese día me tomé la foto exigida y me entregaron cuatro fotos tipo pasaporte en un sobrecito de plástico. Dios mío, me sentía realizada, en serio, con todos mis documentos en regla. ¡Como nunca!...
A las 10 y 51 minutos abandoné la reunión para ir a la Onidex en la PLaza Caracas. Yo estaba cerca, así que decidí caminar hasta allá. En el camino saqué las copias. Me llevé cuatro fotocopias de la cédula y aunque ya tenía dos planillas de solicitud, saqué dos más. Caminé lo más rápido que pude. De lejos divisé el vetusto y añejo edificio, Las célebres Torres de El Silencio aquí en Caracas...Rodeada de buhoneros, autobuses, busetas y mucha basura, al fin llegué. A las 11 y 12 minutos de la mañana. Para mi sorpresa había una cola de unas seis personas. Me ubiqué en mi sitio y ordené mis papeles. Al llegar a la taquilla el funcionario me preguntó: "¿Y dónde está el sobre manila?". Y yo: ¿cuál sobre?..."Tiene que traer eso metido en un sobre de papel manila"...pero cómo, le dije, eso no lo piden en la página web...Con cara de desgano me devolvió los papeles y me dijo: "vaya a comprarlo". Así, tan tranquilo, ignorado olímpicamente toda la historia que ya cargaba yo de este asunto, él me mandaba a comprar un sobre. Y ¿dónde lo compro?, le pregunto. "Aquí mismo: baje la rampa y doble a la izquierda". Así lo hice. Esta vez corrí. Bajé la rampa, crucé a la izquierda, me encontré con una escalera, me desconcerté, pregunté a unas personas: ¿Dónde compro el sobre de papel manila?, como si todo el mundo supiera para qué lo necesitaba yo...Un niño me dijo: allí, allí...Fui corriendo a una suerte de kiosco donde había una cola de gente sacando copias. Obviamente andaban en lo mismo que yo: sacando el pasaporte!!!. La dueña del sitio estaba de pie, con el sobre de papel manila en la mano, como esperándome a mi!. Me vio la angustia en los ojos: "son 500 bolívares". Le di el dinero y ella me dio el sobre y tomó otro, seguramente para la siguiente víctima. Deshice corriendo el camino, y tuve que hacer la cola de nuevo. Cuando llegué ya habían con 12 personas en la cola...Dios mío, pensé, esto no es apto para cardíacos...Al fin, metí todas las cosas en el dichoso sobre, y esta vez el funcionario me las recibió. Puso una media firma en el sobre, y en la planilla y me ordenó. "¡pase!". ¿Adónde?, le pregunté. "Siga hasta el fondo". Caminé hasta el fondo, y allí encontré a otro funcionario sentado en una mesita. En la pared se leía "Se agradece sencillo". Allí vendían las estampillas. Compré lo exigido: Bs. 50.500 en estampillas y pasé al otro recinto. Habían como 80 personas esperando. El vetusto, añejo, sucio y querido edificio de la Onidex evocaba otra época. Mientras esperaba mi turno, ya más tranquila y confiada, con todos mis papeles en mi sobre de papel manila, pensaba en aquella vieja estructura. La había construido Marcos Pérez Jiménez. Son dos Torres bellísimas, en pleno centro de Caracas, con una enorme plaza en el centro de ambas edificaciones. Los pisos de mármol, ya ennegrecido por el tiempo y el descuido...
Al fin pasé al último trámite. Revisaron los papeles. Entregué tres planillas, tres estampillas, cuatro fotos, y tres fotocopias de la cédula. Todo en orden. Me tomaron las huellas dactilares y listo. C'est fini...¿Para cuándo me dan el pasaporte?, pregunté al último funcionario. "En quince días chequee en la página web"...Bajé la rampa aquella de nuevo. Quería contarle a todos mi nueva experiencia. Cuando gané la calle el sol me dio en la cara y la brisa me peinó a su gusto. Eran ya las 12 y 15 del mediodía y recordé que tenía hambre...
¿Dónde comenzó esta historia? www.onidex.gob.ve
Todo por un pasaporte
Amigos, amigas...Me hice la promesa de escribir cada día algo de mis días, pues eso también me sirve para darme cuenta de cosas que a lo mejor si uno no las repasa las olvida fácilmente, de tanta cotidianidad, digo...
Resulta que hoy, por fin, me acerqué más a una de mis metas: obtener mi pasaporte. No me pregunten en qué momento se jodió esto en Venezuela, aunque pensándolo bien hace algún tiempo (ojo, no había llegado Chávez) te daban un papelito (esto me lo cuentan porque yo, la verdad no lo viví) que tenías que plastificar para no dañarlo. Había países que no aceptaban el dichoso papel porque, papel al fin, coño! se aja, se pone amarillo, se desgasta pues...Any way. Pasado un tiempo las cosas se volvieron a complicar de tal manera que obtener un pasaporte en Venezuela es un lío, una odisea como lo describió un amigo mío...Mi proceso comenzó hace como tres semanas, pues disponía yo de todo el tiempo del mundo para eso. Ya hacía casi seis meses que me había suscrito a la página web de la Onidex (que es el organismo encargado de dar pasaportes y toda la identidad a los venezolanos), y ahora única forma de sacar el bendito documento...Me tuve que levantar antes de las 6 de la mañana para eso, pues mi PC ya está un poco obsoleta y tarda un poco el arranque. A las 5 y 45 am ya estaba yo con un cafecito en un lado, preparada para el gran acontecimiento. Al fin abrió la página. Pinché en el sitio "solicitud de pasaporte", se abrió una plantilla de registro. Introduje mi login y password, y ¡zas! ingresé a la otra página: la planilla de datos. Me habían dicho que escribiera muy rápido, pues cada venezolano tiene 3 minutos EN EL DÍA para hacer eso por internet, ya que los servidores son muy pequeños. Así que escribí lo más rápido que pude y le di a "enter"...Dios mío!!! Se tardó un siglo. Fui a la cocina, busqué otro café, regresé pensando "no va a abrir, no va abrir, se va a colgar" y.......Allí estaba...Ante mis incrédulos y somnolientos ojillos. Una simple leyenda: "Su solicitud ha sido aceptada". ¡¡¡¡Dios existe!!!, me dije. Nunca había estado tan alegre, sobre todo a esa hora de la mañana...Hice "click" donde me ordenaron y bajé la planilla con mis datos. Todo muy rápido mientras luchaba con los spams para que no me colapsaran la PC antes de lograr mi objetivo.
Me habían dado cita para el 12 de julio y debía estar en la Plaza Caracas, sede principal de la Onidex, entre las 10:01 am y las 12 y 30 m...
...Y llegó el día!!!!!!! Pero eso se los cuento mañana porque ahora tengo mucho sueño... 
Domingo por la tarde
Es el segundo domingo de este mes de julio. Ayer estaba yo reflexionando sobre lo que ha sido mi vida en estos últimos días, y concluyo en que el número 6 definitivamente debe tener algún significado. Fíjense: cumplo años un día 16 (pero del mes 09); había comenzado a trabajar del sitio aquel de donde me botaron un día 6 (pero del mes 01). Me botaron en el mes 6 y finalmente conseguí trabajo de nuevo un día 6 (pero del mes 07). Y bueno he comenzado a escribir esto cerca de las 6 de la tarde, cuando Caracas está litarelmente sacudida por el escándalo de los italianos y sus descendientes.
No es para menos. Ganaron la Copa. Ganaron el Mundial. Yo le íba a Francia, a Zidane, el caballero, y además Francia fue superior, peeeero, dicen por ahí que "la victoria la concede Dios"...¡Caramba! Todo por un penalti, Digo yo ¿No deberían ya eliminar los penaltis?...
Acá frente a mi edificio una larga cola de vehículos celebra el triunfo. Van con sus banderas y sus caras pintadas, chillan y enarbolan copas llenas de cerveza. Luego, veo con asombro que un cortejo fúnebre se confunde con la otra caravana. Qué cosa: dos caravanas, una de vida otra de muerte.
Y eso me dice que mañana ya no hay Mundial, que el mundo volverá a sus guerras, sus hambrunas, sus Bush, sus "Condies" y su vida cotidiana, como aquella canción de Serrat, La Fiesta. "Vamos bajando la cuesta, que arriba en mi barrio terminó la fiesta".
¡¡¡Salud, amigos míos!!! En algunas partes de nuestro globo terráqueo ya es lunes, ya se fue el Mundial y el domingo. A mi todavía me queda un pedacito...Les regalo la Espada del Rey, flor exótica de Venezuela.
Ya conseguí empleo
Mis queridos amigos "blogeros", tal como les prometí les informo que desde hoy conseguí empleo. Y así como compartí con ustedes esos días de ocio obligado e involuntario, también les cuento las cosas lindas.
Ya les informaré más en detalle, estaré en el Ministerio de Información y Comunicación de acá de mi país (para los que no viven en Venezuela)...
Un beso a todos y todas, y gracias por sus buenos deseos.
L.
Señales...la vida es una señal
Hace menos de un par de semanas me botaron de mi trabajo. Después de las depresiones del caso, he pasado los días haciendo cosas que no acostumbro: ahora estoy más tiempo en casa; paso más ratos con mi hija y amigos; he vuelto a reencontrarme con mi ciudad. La indómita Caracas. Por ejemplo, ya que ahora combino mis medios de transporte, acabo de descubrir que aumentaron el precio del pasaje en transporte público (las llamadas busetas); también el del metro (subway o subterráneo). Evito hablar con extraños en la calle, y si alguien me pregunta algo ni de vaina agarro los papelitos que me enseñan con una tal dirección. Todo gracias a los e-mails que a diario recibo advirtiéndome sobre la "burundanga", es decir, el último maleficio de los delincuentes criollos. Con todo y eso, me vacilo mi ciudad, mientras me busco otra chamba.
Hoy, por ejemplo, me tocó estar un rato en una enorme cola en la autopista del Este. La larga fila de carros recalentados, con sus choferes aburridos y acalorados, solo era perturbada por los vendedores ambulantes. Allá veo a uno de ellos: jóven, en camiseta y "jeans". Sudoroso y bajo el sol del mediodía vende banderas de Alemania e Italia (señal de que el juego de hoy era Alemania contra Italia); le pregunto si no tiene de Venezuela. Me mira asombrado: "amiga, Venezuela no está en el Mundial". Sí pero no por eso deja de ser un país no?, le digo. "Pásate mañana y te tengo la de ocho estrellas". Otra señal: sabe que ya nuestra bandera no es de siete sino de ocho estrellas...Hay varios vendedores, pero me fijo en este porque es el que más cerca tengo. Da carreritas al lado de una gandola cuyo chofer quiere comprarle un cargador de baterías de celular. El vendedor se trepa al pedal de la gandola mientras el chofer busca el dinero. Al rato salta al pavimento feliz, contando el dinero ganado. A la espalda le cuelga una norme bolsa donde guarda su mercancía. También vende esos peroles de plástico que cargan justo los 8 vasos de agua que debes consumir diariamente, según consejos médicos. Pienso si yo fuese vendedora ambulante. Sería de lujo porque al ser periodista, me conozco los últimos acontecimientos y en base a eso escogería mi mercancía. Yo agregaría un tobo con hielo para vender agua y refrescos "light", aunque sumaría chocolatines para los niños de los carros y los inefables consumidores de carbohidratos...
La cola avanza y dejo atrás a mi amigo vendedor. Cómo hay tráfico!. ¿Será que todos están desempleados como yo?.
Llego al teatro Teresa Carreño y encuentro militares por todos lados. Una nueva señal: es el sitio donde hoy se firmaría la entrada de Venezuela al Mercosur. Un viejo sueño venezolano que ahora todo el mundo critica porque, claro, la cosa se da en el gobierno de Chávez...
Paso de largo y llego a un centro comercial donde pienso almorzar. Está lleno de gente. Todos ya sumidos en la fiebre del fútbol. Buscando acomodo cerca de las pantallas de TV dispuestas para eso...Me da igual a mi, aunque en el fondo le voy a Alemania...
Voy a mi sitio favorito y me siento a almorzar. En el ambiente musical suena el tema de la pelicula "La Caída del halcón Negro", y evoco la escena correspondiente: aquella tregua entre los dos bandos. El ejército gringo, ordenado por Clinton entonces, decía que el ataque duraría escasos 10 minutos (Piece of cake!!!). Pero ellos siempre subestiman a sus víctimas. Resulta que aquellos negritos se defendieron con todo, y el enfrentamiento se prolongó más de la cuenta...Eso me trae otra señal: Gaza, Palestina hoy. La misma escena. Un pueblo masacrado por la bota gringo-judía, resistiendo sin perder la dignidad...
Estoy absorta en ese pensamiento cuando de pronto pasan frente a mis ojos unos músicos mexicanos...Unos "charros", con sus instrumentos, su guitarrón y la trompeta, sus sombreros de "charros". Casi son las 3 de la tarde. Dios mío, otra señal: hoy todavía se duda de los resultados en las elecciones presidenciales de México...me asombra cómo cada cosa que he visto hoy tiene una carga de emociones y acontecimientos...El último charro pasa frente a mi y me dice: "Buen provecho. ¿Sabe dónde queda el baño?"...
Sin comentarios.



